De cuando el protagonista ve cómo arde todo
Veía arder todo mi mundo, veía cómo mi fe por la confianza en otro ser humano se fundía en llamas. No me dolía el acto como tal, me dolía el saber que no podría verte de la misma manera, con la admiración y el respeto que, en tiempos amarillos, manifestabas. ¿Si no podía generar un cambio en quien decía amarme y a quien amaba, cómo podría con el resto de mundo? No me dolía tu traición, la espada que atavesaba mi pecho era el entender que muchas cosas "buenas" de mi ser, se me escapaban, se iban con las lágrimas que por mi rostro caían. Me estaba despidiendo de una versión mía que no quería perder. No fue lo que hiciste, fue lo que dejé de ser a raíz de ello.